Los días se suceden con una rutina increible y frustrante que me lleva a la desesperación. La larga avenida que parece no terminar nunca, los transeúntes, el coche de la autoescuela...
La monotonía del aula, la clase del miércoles, madrugar mañana, la pereza, la falta de espectativas, la monotonía.
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